+34 91 709 33 98

 

Hace unos días una buena amiga me recomendaba que leyera un post titulado “El amor es para los valientes”, un bonito artículo que os recomiendo leáis. Me gustó mucho, y sí, yo también lo creo así. Me animó a escribir sobre esto y allá voy, por petición popular.

Como ya lo definía José Luis Perales en su canción, y mucho mucho antes escribió San Pablo, el “amor es la entrega sin límites, la disculpa sin límites… no es egoísta, no se irrita…” Es dejar de pensar en un yo, para pensar en un tú, y en un nosotros. Buscar la felicidad de la otra persona por encima de la tuya. Y que su felicidad sea la tuya.

Y eso, pues no es tarea fácil. Y no es fácil porque exige renuncia, exige sacrificio, y exige voluntad. Mucha voluntad. Y esto no está de moda. Ni es tendencia. No, no es trending topic, ni parece que vaya a serlo. En los tiempos en que vivimos y en términos generales, son pocos los que están dispuestos a renunciar a perder su comodidad y hacer esfuerzos “a ciegas”, ya sea por egoísmo, por miedos o por lo que sea.

Al inicio, las mariposas revolotean por dentro y todo es fácil. Es fácil porque esta “máquina perfecta” que somos lo hace todo con poco esfuerzo. Surge la magia, surge “la química” y tachán!! Tenemos un sinfín de hormonas y neurotransmisores que hacen que “ni sientas ni padezcas” y todo te parece estupendo. “La vie en rose”!!

No tienes hambre aun no comiendo, no tienes sueño aun no durmiendo, no hay cansancio aun teniendo un día agotador de trabajo… Que tienes que recorrerte toda una ciudad para estar tan solo 10 minutos con esa persona, pues allá que vamos. Que tienes que renunciar a un plan que te encanta porque a el/ella le hace ilusión otro, pues sin problemas… Y un largo etcétera de situaciones que estoy segura que ya has vivido en primera o segunda persona. Y es bonito, muy bonito, pero por desgracia, no dura eternamente.

De esa fase de enamoramiento se pasa a una fase de más serenidad, de más estabilidad, en la que esa química cede, y ¿qué nos queda? Pues nos queda el amor. Sí, sí, el amor. Nada más y nada menos. Y donde antes no había “peros”, ahora los hay. Pero si decido quererte (y eso lo decide cada uno libremente), pues te quiero con tus “peros”. Donde antes todo rodaba casi sin esfuerzo, ahora necesita que lo haya. Y hay veces que cuesta. Y a veces cuesta bastante.

Hay mucha gente que cree que en el amor no hay que luchar, que no hay que esforzarse, que se mantiene sólo y  si es así bien y si no, pues arrivederci. Craso error!!

Me encanta la música y suelo analizar las letras de las canciones, que a veces son muy sabias. La vida misma! Me viene a la cabeza una muy conocida de Cheryl Cole que en su estribillo dice: “we gotta fight, fight, fight, fight, fight for this love”, hasta 5 “fights” en una misma frase. Frase que luego a su vez, repite 3 veces en el estribillo. Desde luego ella tiene clarísimo que hay que luchar por el amor. Pues ya somos dos Cheryl!! Y bonita canción, por cierto.

Así pues, si uno quiere sentir eternamente esas mariposas, tendrá que alimentarlas. Y ¿cómo? Pues por ejemplo, manteniendo los pequeños (pero grandes) detalles en el día a día. Esos que al principio salen solos, pero luego no: los piropos que sabes que le gustan, los mensajitos cariñosos que no dicen nada pero lo dicen todo, una cena o comida sorpresa en aquel sitio que le encanta… En definitiva, un hacer de un “momento” sin más, un momento especial. Y hacerlo voluntaria y conscientemente, sin esperar a que salga sólo, porque no lo hará.

Eso,  y mucho “respeto”, mucho “perdóname”, pues nadie es perfecto y todos nos equivocamos y mucho “gracias” por estar ahí. Consejos sabios que el Papa Francisco ha dado recientemente a parejas de novios reunidos en la plaza de San Pedro el pasado día 14 de este mismo mes. Un día simbólico.

Para los que se ponen retos en la vida y ponen el alma en ello, ¿qué mejor reto que amar/querer a alguien? Porque además, el amor, como yo lo entiendo, es como un boomerang, y todo lo que das vuelve a ti. Y cuanto más das, más te vuelve y más recibes. Una inversión de lo más rentable.

Querer querer. Sí, dos veces. Quiero quererte y lo quiero a pesar de esto y de lo otro. Porque con voluntad todo se puede. Querer es poder que dicen, y querer con mayúsculas en poder con mayúsculas. Y si otros pueden o han podido, ¿por qué no vas a poder tú? Ninguno somos de paja u hojalata, que como excusa queda muy bien, pero no nos vale.

Y ¿dónde está el secreto? Pues en mi opinión, el secreto está en la ilusión. Y la ilusión está en tu actitud. Y la actitud es la clave. Porque no depende más que de ti. El éxito o fracaso depende de ti. De lo dispuesto que tú estés o no para hacer que funcione. Porque donde hay ilusión no hay miedos.

La duda puede aparecer y es humana. La duda te hace pensar, racionalizar, valorar y actuar. La duda razonable no es mala. Pero el miedo paraliza.

La vida, como yo la veo, está diseñada para compartirla, y compartiendo somos mejores. Y cuando encuentras a alguien que saca lo mejor de ti, que te hace ser mejor persona, alguien con quien “encajas”, si además hay buena “base”, hay “chispa”, y además es mutuo,  y además… y además… 1,2,3… Despierta!! Que te ha tocado la lotería!!!! Ya sólo tienes que ser hábil y administrar bien ese premio para tener “fondos” para toda la vida. Porque el “para toda la vida” se puede. Claro q se puede! En algún momento costará, surgirán problemas, dificultades… Pero se puede.  El mañana es hoy.

Y para terminar, para los escépticos… Todos hemos sufrido por amor, hemos pasado noches sin dormir, hemos llorado por dentro o por fuera o por ambos… Pero hay que pensar que no ha sido en vano. Seguro que no. Y que al final, “El amor nunca se malgasta, aunque no te lo devuelvan en la medida que mereces o deseas. Déjalo salir a raudales… Los corazones rotos se curan pero los corazones protegidos acaban convirtiéndose en piedra” (Penélope Stokes. “El café de los corazones rotos”).

Magdalena de la Higuera

https://bizcochodenaranjaeilusion.wordpress.com/